.:Saim Sece Diputse:.
He visto en el horizonte venidero las risas que escaparon de ti. Las vi en el viento, por encima de los árboles frutales en el que algún día sacaste una manzana. Las oí en el canto, de una serpiente llamada sexo, y en tu curiosidad por vencer a lo prohibido. La sentí en mi desnudez y tu desnudez. En tu rubor al verme, en mi deseo al verte. Me dijeron que esas risas son condena a nuestra prole, que las deje ir, que se pierdan con el viento. Más las tomé entre mis manos ensangrentadas por espinas de rosas, tan femeninas como tú. Y las guarde conmigo, eterna amante, eterna mujer, pues pensé:
¿Sería la vida la misma si no habría poder de elección?
Y yo elegí perderme contigo.
No me importa más nada.
Solo verte invitarme más frutas.
Y tal vez la próxima vez diga que No.
¿Sería la vida la misma si no habría poder de elección?
Y yo elegí perderme contigo.
No me importa más nada.
Solo verte invitarme más frutas.
Y tal vez la próxima vez diga que No.