Me siento como una plumilla que sin rumbo se pierde en las travesuras del viento.
Oigo la melodía que he tratado de evitar, me invade, me llena, me entristece, ¿Por qué tengo que poner play? Violines inducen al misterio que nunca descubrí, y esa voz temblorosa que me susurra melancolías…
Llévame en tu regazo, acurrucadito, no te estorbaré.
Déjame allí que no sobraré, juro que no lo haré.
Déjame escuchar desde tu vientre la voz que me amó
Sentir las vibraciones de tu pecho junto al mío.
Lloraré si es posible.
Rasgaré si es factible.
Mentiré si así te has de quedar,
Rezaré a tu Dios por ti…y por mí.
Te escribiré un poema cada mañana al despertar,
Sólo por ver un gesto más.
Llévame como un suspiro que por mí no será, como un beso enceguecido al muchachito que te ha de enamorar, como el hálito, como el gemido, como la sonrisa… que mías no serán.
Seré sólo llovizna en la tarde que te ame.
Brisa en la noche que te toque.
Los ecos ya no repetirán tu nombre, ni las lunas que nunca alcanzaste a ver, ni la arena en donde reposabas tú y tus cabellos, ni tu falda blanca que traslucía tus caderas, ni tus labios en mi cuello,
ni las marcas de amor…
Ya no repetirán tu nombre, mi amor, ya no repetirán…
Sólo yo,
si me llevas
En tu regazo
Acurrucadito
No te estorbaré.
Déjame allí que no sobraré
Juro que no lo haré…
Me siento como una plumilla que sin rumbo se pierde en las travesuras del viento.
¡Por qué carajo tuve que poner play!
Llévame en tu regazo, acurrucadito, no te estorbaré.
Déjame allí que no sobraré, juro que no lo haré.
Déjame escuchar desde tu vientre la voz que me amó
Sentir las vibraciones de tu pecho junto al mío.
Lloraré si es posible.
Rasgaré si es factible.
Mentiré si así te has de quedar,
Rezaré a tu Dios por ti…y por mí.
Te escribiré un poema cada mañana al despertar,
Sólo por ver un gesto más.
Llévame como un suspiro que por mí no será, como un beso enceguecido al muchachito que te ha de enamorar, como el hálito, como el gemido, como la sonrisa… que mías no serán.
Seré sólo llovizna en la tarde que te ame.
Brisa en la noche que te toque.
Los ecos ya no repetirán tu nombre, ni las lunas que nunca alcanzaste a ver, ni la arena en donde reposabas tú y tus cabellos, ni tu falda blanca que traslucía tus caderas, ni tus labios en mi cuello,
ni las marcas de amor…
Ya no repetirán tu nombre, mi amor, ya no repetirán…
Sólo yo,
si me llevas
En tu regazo
Acurrucadito
No te estorbaré.
Déjame allí que no sobraré
Juro que no lo haré…
Me siento como una plumilla que sin rumbo se pierde en las travesuras del viento.
¡Por qué carajo tuve que poner play!
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