Trujillo, Todo Bien.
A mi izquierda el vidrio empañado dejaba caer algunas gotas que simulaban ser algunas lágrimas que antes vi caer de tus ojos; y tras ellas un horizonte tan perdido en su penumbra bajo un cielo sin estrellas, mas allá la mar, que no se ve. Los faros de los vehículos que vienen en sentido contrario me despiertan de cualquier trance de pensamientos ajenos de realidad, a lo que suelo llamar el No Gravitar. El sonido del motor del bus como coro y eco de los ronquidos del tipo que duerme a mi derecha. Y una película de un Bruce Willis cada vez mas héroe de sus fabricadas hazañas.
Y en todo momento tu recuerdo se mantiene presente. Una vez más te encontré donde jamás creí hacerlo.
Amanecí en Trujillo, todo bien.
Caminé por calles somnolientas: las tiendas todas cerradas (eran las 8:30 a.m.)
Algunos escolares tardones corriendo por las veredas, las combis repletas de gente que se presta a trabajar, como en toda ciudad, como en todo lugar. Y así llego aquí.
Y mientras empiezo otra vez en el No gravitar con la complicidad de algunas canciones de Cemetenterio Club, llego a tentar nuevamente los resquicios que me inducen a un sólo sentido y un sólo sentir, una sola sonrisa, una sola vela... en esta noche que se esconde tras este amanecer urbano de bocinas y y gente caminando por la vereda de enfrente de esta Tienda-Ciber-Café.
Las mareas improvisan tu andar
simulan tu contoneo cadencioso
imitan tu vaivén...
y terminan como tú
en olas rotas, de bruma melodiosa
y yo sólo atino a mirarte
desde mi resistida Playa...
que ruega a la Luna
te tiente en un sinfín
de magia y de Luz.
Y en todo momento tu recuerdo se mantiene presente. Una vez más te encontré donde jamás creí hacerlo.
Amanecí en Trujillo, todo bien.
Caminé por calles somnolientas: las tiendas todas cerradas (eran las 8:30 a.m.)
Algunos escolares tardones corriendo por las veredas, las combis repletas de gente que se presta a trabajar, como en toda ciudad, como en todo lugar. Y así llego aquí.
Y mientras empiezo otra vez en el No gravitar con la complicidad de algunas canciones de Cemetenterio Club, llego a tentar nuevamente los resquicios que me inducen a un sólo sentido y un sólo sentir, una sola sonrisa, una sola vela... en esta noche que se esconde tras este amanecer urbano de bocinas y y gente caminando por la vereda de enfrente de esta Tienda-Ciber-Café.
Las mareas improvisan tu andar
simulan tu contoneo cadencioso
imitan tu vaivén...
y terminan como tú
en olas rotas, de bruma melodiosa
y yo sólo atino a mirarte
desde mi resistida Playa...
que ruega a la Luna
te tiente en un sinfín
de magia y de Luz.
Y en cada beso eterno
algunas de mis arenas se pierdan
en las raíces de tu paso fugaz.
Sabes que a veces eres luz.
Y otras tantas condena.
Déjame hoy ser dueño de mí.
.
Buscaré donde tomar un buen desayuno.
Y más tarde donde hospedarme por unos días.
Es raro saber que no existes.
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