.:Morgana:.
Cuando Morgana contempló el regalo del entusiasta Sanev, cuando vio el corte del tallo que sostenía una hermosa rosa blanca, cuando pudo detenerse en un minuto sin tiempo, suspendida ella y sus pensamientos apuntados a una pena. Morgana quiso trazar una sonrisa que corresponda a la intención tierna y detallista de un caballeroso Sanev, pero la sonrisa fingida fue percibida por Sanev y su incomprensión.
-¿Qué sucede? ¿Acaso no te gusta?
-Claro que sí. -Dijo ella mirándo la rosa y deslizando sus dedos por los pétalos- Me gusta tanto que… de sólo pensarla que hasta hace unos momentos sus raíces se adentraban en unas tierras que gustosa se ofrecía brindando las proteínas suficientes para verla florecer, de sólo saber o imaginar, siquiera, el tiempo que le llevó abrir el botón que orgullosa se mostró al sol y su cálida presencia y energía, y así de vanidosa mostrar sus colores y formas, al jardín de donde seguro la arrancaste. De sólo pensar… de sólo pensar el esfuerzo que hizo por un poco de agua o los cambios por los que tuvo que lidiar, sólo para que en un momento un chico venga y la arranque de porrazo creyendo ser romántico… tan insensible…¡ignorando tantas cosas!. Imagino las fibras de sus tallos estirándose por el jalón, y cediendo por fin a la fuerza bruta… ¡Pagando el precio de ser tan bella!
-Eh…
-Y ahora vienes orgulloso por tu acto, vienes aquí y esperas que sosteniendo un cadáver hermoso entre mis manos, te sonría… ¿De la misma forma que haces conmigo?
-Eh…
-¡No! Sanev, ¡No! -Ahora Morgana hablaba con ímpetu y ademanes, mirando directamente a los ojos de un boquiabierto Sanev, cual niño regañado por una inquisidora madre.- Y si quieres que te mienta y que sea tan estúpida como las demás niñas, pues ok… ¡Sí me encanta! ¡Esta preciosa!
-Eh…
-Si deseas darme un regalo que me llene de alegría, regálame vida, no muerte. Una plantita en su macetero sería tan ideal…
-Eh…
-¿no vas a decir nada?
-Eh…
-¿Qué sucede? ¿Acaso no te gusta?
-Claro que sí. -Dijo ella mirándo la rosa y deslizando sus dedos por los pétalos- Me gusta tanto que… de sólo pensarla que hasta hace unos momentos sus raíces se adentraban en unas tierras que gustosa se ofrecía brindando las proteínas suficientes para verla florecer, de sólo saber o imaginar, siquiera, el tiempo que le llevó abrir el botón que orgullosa se mostró al sol y su cálida presencia y energía, y así de vanidosa mostrar sus colores y formas, al jardín de donde seguro la arrancaste. De sólo pensar… de sólo pensar el esfuerzo que hizo por un poco de agua o los cambios por los que tuvo que lidiar, sólo para que en un momento un chico venga y la arranque de porrazo creyendo ser romántico… tan insensible…¡ignorando tantas cosas!. Imagino las fibras de sus tallos estirándose por el jalón, y cediendo por fin a la fuerza bruta… ¡Pagando el precio de ser tan bella!
-Eh…
-Y ahora vienes orgulloso por tu acto, vienes aquí y esperas que sosteniendo un cadáver hermoso entre mis manos, te sonría… ¿De la misma forma que haces conmigo?
-Eh…
-¡No! Sanev, ¡No! -Ahora Morgana hablaba con ímpetu y ademanes, mirando directamente a los ojos de un boquiabierto Sanev, cual niño regañado por una inquisidora madre.- Y si quieres que te mienta y que sea tan estúpida como las demás niñas, pues ok… ¡Sí me encanta! ¡Esta preciosa!
-Eh…
-Si deseas darme un regalo que me llene de alegría, regálame vida, no muerte. Una plantita en su macetero sería tan ideal…
-Eh…
-¿no vas a decir nada?
-Eh…
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