Dia Zero

En el desvarío de algún Orate,
hubo muerte, y en esa muerte se halló mi nombre.
Posado silencio de una noche azul,
Posado silencio de una noche azul,
lámparas eternas alumbran mi lecho
Tierra, que recibes de mi polvo,
Tierra, que recibes de mi polvo,
ahuyenta los recuerdos, y déjame dormir...
para siempre.
para siempre.
El viento se acurruca en mis esquinas, soplándome silencios
Y mis dos lámparas dicen que alguna vez estuve vivo.
Alguna vez estuve vivo...
Alguna vez estuve vivo...
Alguna vez....
Los campanazos del horizonte perdido en la penumbra
intimidan a los gatos que se esconden tras mis sombras,
tus nubes me miran con lástima, y me río de ellas
y permanezco feliz y con mi privilegio
de estar muerto...
estar muerto.
Un ave de piedra reposa a mis espaldas
tiesa como mis cabellos
No hacen más que representar, compañeros míos
la metáfora precisa: un vuelo ahogado, de alas pegadas
de cuerpo preso, y alma liberada...
Y me permito volar, cual escarabajo que creían desahuciado
y se emerge de entre la tierra, y eleva su vuelo
y va, mi espíritu va... sin cuerpo, ni alas...
vuela esta vez, con los ecos de las montañas
que alguna vez mis poemas describían
que alguna vez tu me inspirabas
y va, dejando su halo cadencioso
iluminado de penas,
y los gritos condenados que fortalecen su rumbo...
Entonces llorarás letras que siempre fueron tuyas
sólo cuando el vuelo del escarabajo había consumado ya
Y te alojarás en la luna, y en cada segundo perseguiré tu amor
y posaré por fin, y llegaré por fin
En oscuridad absoluta de allá, a lo lejos
mientras mis relojes marcan los últimos segundos
y aún escucho tu llanto,
y mi alma sólo pide partir
exige partir...
partir...
¡partir...!
pero será un nuevo día más...
un nuevo despertar,
será mi Dia Zero.
Y mientras sólo hallo esta mi locura, y mientras escribo éstas líneas, cometo el abuso de ser Feliz.
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