Había perdido la costumbre de escribir a esta hora, estando tan de día, estando todo tan claro me resulta tan... extraño.
Me permito un instante, que es más que eso, lo sabemos. Quizá pueda resumir un año de confidencias, un sinfín de palabras de amor, incontables señales encubiertas que me hiciste ver, quizás pueda dedicarte un poema, o quizás esperar que vengas y alimentes mi mala costumbre de esperarte siempre, o talvez... sencillamente imaginar que piensas en mí.
Me permito esta licencia, sin fecha de vencimiento, y que tus pupilas viajen por estas letras, lentamente pensando, lentamente imaginando, y sentirme dueño de los mismos. Que las manejo con un "Feliz día".
Tomo permiso, y con ella en mano separo este espacio, íntegramente para tí. Descaradamente dedicado a tu nombre. Esto que te digo y que no pretende ser más que la mas delicada destilación de una mañana contigo y tu presencia, contigo y tu ternura, contigo y esa manera tan dulce de hacerme partícipe de tu vida. Y... es preciso confesar que no pedí permiso para ello.
Suena Drexler ahora, luego vendra Sabina, seguido de la anónima Campo de Almas, y entonces imaginaré que la cantas como aquella vez. Sin saber lo que ella representa para mí, y es que el Saber se intimida ante el Sentir.
El Saber es manejable, El Sentir no.
Feliz Dia.

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