Puedo tocarte, el pensamiento trasciende en caricia, esta madrugada tiene impregnada en su misterio a tu voz, que es la voz que halló a la mía, temerosa, escondida. En algún lugar de nuestra imaginación llueven hojas de esperanza, la mañana canta al amor, el cielo travieso juega a dibujar conejos con las nubes, las hojas secas desfilan decididas a cuidar tus pasos, mientras sonríes danzando, enamorando a la vida que se sabe viva en ti, las trabajadoras hormigas detienen su labor viendo el halo de fantasía que en tu camino pintas, y el viento gira a tu alrededor elevando tus cabellos lacios, tus manos desprenden su luz multicolor, las nubes ahora dibujan tu nombre mientras me sonríen y me animan a abrazarte. Las aves cantan en coro la canción del lago, y esta voz que me abandona, y este espíritu huésped que te alcanza, cuando ya las mariposas descansan en tu pecho, y a tu sonrisa eleven su vuelo… Puedo tocarte, el pensamiento trasciende en un sinfín de caricias, te amo hoy, mientras el ...