Nunca más. Lo Juro!!!
Siempre creí que mi vida se cimentó a destiempo. Que siempre estuve en el lugar y hora inadecuada.
Soy el último de 5 hermanos, y cuando niño siempre me preguntaba ¿Por qué soy el último? Nadie me dijo que me esperaban, mas bien vine en una época de sucesos trágicos familiares donde la tranquilidad había sido ya una utopía en esa casa que hoy yace abandona en algún lugar del Perú.
Y así pasó el tiempo, crecía de la mano con mis preguntas. Cada vez más existenciales.
Sin duda la niñez trasciende mucho en la personalidad del hoy.
Cuando tenía 9 años me encapriché con la niña que menos caso me hacía. Y paradójicamente era casi una costumbre tener que llegar a mi casa después del Colegio y a la hora de hacer la tarea encontrarme con algunas “cartitas de amor” sin remitente. Por ese entonces ya se había hecho una costumbre encontrar caramelos en mi pupitre, que me empujen o quieran llamar mi atención. Hasta recuerdo que esa dos o tres niñas venían a jugar “liga” a la puerta de mi casa. O venían a la tarde a hacer la “tarea”. Por ese entonces era uno de los mejores alumnos, jugaba bien al fútbol, Policía Escolar… Pero con esas 3 niñas sucedía que me cohibían tremendamente al punto de que la cara me arda de vergüenza cuando me mandaban con terceras personas chocolatitos “Princesa”.
Pero a la vez ni una me logró llamar la atención mas que una sola… la que se notaba mas desentendida, la que ni siquiera me hablaba, y es que aun recuerdo ese airecito intelectual que tenía… y allí me pasaba yo… siempre desde mi pupitre mirándola. Por ella también había algunos compañeritos de salón que se morían por hablarle. Sólo fue ella. Y es que mi mundo giraba a su alrededor. Tenía bien sabido cuando estaba triste o risueña. Cuando venía con su lonchera y tan en su mundo, tan imperturbable… Las prioridades de mi vida se regían así Ella y Mis notas del Colegio. No existía nada más.
Y ahora, poniendo “Rewding” me doy cuenta de que siempre me llamó la atención los que me prestan menos atención. ¿Suena tonto no?
Que por qué recuerdo estas cosas? Han pasado 12 años ya de eso. Y creo que eso de que la niñez es “trasciende” en la personalidad de uno es cierto. Pero me doy cuenta de ello y quiero pensar más en mí.
Ayer por la tarde sonó mi celular, dudé en contestar pues la batería estaba casi muerta y no quería que se corte en pleno conversa. Pero contesté:
Yo: ¿Aló?
Ella: ¡Hola!
Yo: ¿Quién habla? (Confundido por el entusiasmo de dicha voz)
Ella: Soy yo, ¿ya no te acuerdas de mí?
Yo. (…) -Silencio molestoso-
Ella: Maricielo
Yo: Ah hola Maricielo ¡Qué sorpresa! (¿Sorpresa? Si tendría contabilizada sus llamadas y las escribiera este post sería demasiado largo)
Ella: Aquí pues llamándote bien ingrato eres ¿no?
Yo: No es eso… es que estaba de viaje (Al menos eso era cierto)
Ella:Ah que bien por ti ¿Donde estás?
Yo: -En unas cabinas cerca al trabajo ¿tú?
Ella: En “Rioja” (“Rioja” es una tienda comercializadora de telas)
Yo: Ah estás cerca.
Ella: Si… Ronal tengo un matrimonio este 3 de setiembre, ¿No quieres venir?
Yo: Eh…(dudoso) si no hay inconvenientes yo creo que no hay problema… yo te llamo.
Ella: Ya pues… pero es…en Mala
Yo: ¿Dónde?
Ella: En Mala.
Yo: Ah… (Dentro de mí : Ala! ¡Tan lejos! a 3 horas de Lima! Creo que metí la pata) Ya bueno creo que sí… ¿hablamos ya?
Ella: Ya pues… me llamas ¿sí? Ahora en la noche para conversar.
Yo: Ok yo te llamo…Chau Cuídate…
Ella: Adiós.
A ver analicemos… ¿este es un caso igual o parecido, (con las obvias salvedades de edad e intenciones) que al de mis 9 años en primaria? Vamos! Prácticamente nunca les he devuelto sus llamadas. A Maricielo la conocí en el trabajo, es la sobrina de un proveedor de mercadería, tiene 18 años, muy bonito carácter, muy trabajadora y a la vez estudia. Recuerdo que la primera vez que la ví me llamó la atención porque estaba aburridazo en el escritorio y de pronto:
-Hola, vengo de parte del señor Cervantes (su tío). Creo que tu mamá le tiene una cuenta.
-Ah si, si… si me dijo. (Atiné a decir después de asimilar su delicada voz y sus bonitos ojos)
-Aquí están la cuenta… me dijo sonriendo.
Aquella vez le cancelé la deuda, hice otro pedido… y nos quedamos hablando como media hora… Su cumpleaños también es en setiembre, le dije que nunca la había visto antes y me respondió que era porque siempre se quedaba en la fábrica. Y así por así conversamos buen rato… Pasó un tiempo y de casualidad me la encontré en un microbús un sábado cerca de mi casa, era de noche y me invito a un cumpleaños al que estaba yendo, fue graciosísimo pues no tenía planes para salir ese sábado y la “santa” casualidad me deparó ello. Bailamos mucho esa vez... llamé a mi casa para decir que iba a llegar tarde (para que no tranquen la puerta) Llegó la 1 a.m. y la acompañé en taxi hasta su casa.
Esa fue la primera y única vez que salí con ella.
Luego de eso me llamaba a mi casa, a mi celular. Yo tenía un poco de “roche” de llamarla a su casa pues conozco a su tío. Además su tío conoce a mi mamá. Y no quería que se diga por ahí: Tu hijo llama a mi sobrina… o cosas por el estilo. Ella no tiene celular.
Y así poco a poco pasaron los meses, llegaba a mi tienda Hola y Chau. ¿Por qué no me llamas ingrato? Siempre me dice cuando la veo…
¿Por qué no puedo fijarme en alguien como Maricielo?
¿Por qué siempre busco lo más difícil?
¿Será que soy un poco masoquista y me fije en Quimeras nada más?
De lo que sí estoy seguro es que ya me cansé… de esta situación, que no viene de ahora.
Quiero por alguna vez saber o sentir una realidad, y dejar de no sé… encapricharme talvez y a la vez cegarme ante la realidad.
Tal vez… una bonita REALIDAD me espera. Y que mi romanticismo o qué se yo me impide ver mas allá.
Pero ya no.
Esta vez veremos que pasa.
Al menos lo comprobaré este 3 de Setiembre, pues pienso ir de todas formas.
Pd: Ni modo... a mandar lavar mi terno gris claro y camisa azul.
Soy el último de 5 hermanos, y cuando niño siempre me preguntaba ¿Por qué soy el último? Nadie me dijo que me esperaban, mas bien vine en una época de sucesos trágicos familiares donde la tranquilidad había sido ya una utopía en esa casa que hoy yace abandona en algún lugar del Perú.
Y así pasó el tiempo, crecía de la mano con mis preguntas. Cada vez más existenciales.
Sin duda la niñez trasciende mucho en la personalidad del hoy.
Cuando tenía 9 años me encapriché con la niña que menos caso me hacía. Y paradójicamente era casi una costumbre tener que llegar a mi casa después del Colegio y a la hora de hacer la tarea encontrarme con algunas “cartitas de amor” sin remitente. Por ese entonces ya se había hecho una costumbre encontrar caramelos en mi pupitre, que me empujen o quieran llamar mi atención. Hasta recuerdo que esa dos o tres niñas venían a jugar “liga” a la puerta de mi casa. O venían a la tarde a hacer la “tarea”. Por ese entonces era uno de los mejores alumnos, jugaba bien al fútbol, Policía Escolar… Pero con esas 3 niñas sucedía que me cohibían tremendamente al punto de que la cara me arda de vergüenza cuando me mandaban con terceras personas chocolatitos “Princesa”.
Pero a la vez ni una me logró llamar la atención mas que una sola… la que se notaba mas desentendida, la que ni siquiera me hablaba, y es que aun recuerdo ese airecito intelectual que tenía… y allí me pasaba yo… siempre desde mi pupitre mirándola. Por ella también había algunos compañeritos de salón que se morían por hablarle. Sólo fue ella. Y es que mi mundo giraba a su alrededor. Tenía bien sabido cuando estaba triste o risueña. Cuando venía con su lonchera y tan en su mundo, tan imperturbable… Las prioridades de mi vida se regían así Ella y Mis notas del Colegio. No existía nada más.
Y ahora, poniendo “Rewding” me doy cuenta de que siempre me llamó la atención los que me prestan menos atención. ¿Suena tonto no?
Que por qué recuerdo estas cosas? Han pasado 12 años ya de eso. Y creo que eso de que la niñez es “trasciende” en la personalidad de uno es cierto. Pero me doy cuenta de ello y quiero pensar más en mí.
Ayer por la tarde sonó mi celular, dudé en contestar pues la batería estaba casi muerta y no quería que se corte en pleno conversa. Pero contesté:
Yo: ¿Aló?
Ella: ¡Hola!
Yo: ¿Quién habla? (Confundido por el entusiasmo de dicha voz)
Ella: Soy yo, ¿ya no te acuerdas de mí?
Yo. (…) -Silencio molestoso-
Ella: Maricielo
Yo: Ah hola Maricielo ¡Qué sorpresa! (¿Sorpresa? Si tendría contabilizada sus llamadas y las escribiera este post sería demasiado largo)
Ella: Aquí pues llamándote bien ingrato eres ¿no?
Yo: No es eso… es que estaba de viaje (Al menos eso era cierto)
Ella:Ah que bien por ti ¿Donde estás?
Yo: -En unas cabinas cerca al trabajo ¿tú?
Ella: En “Rioja” (“Rioja” es una tienda comercializadora de telas)
Yo: Ah estás cerca.
Ella: Si… Ronal tengo un matrimonio este 3 de setiembre, ¿No quieres venir?
Yo: Eh…(dudoso) si no hay inconvenientes yo creo que no hay problema… yo te llamo.
Ella: Ya pues… pero es…en Mala
Yo: ¿Dónde?
Ella: En Mala.
Yo: Ah… (Dentro de mí : Ala! ¡Tan lejos! a 3 horas de Lima! Creo que metí la pata) Ya bueno creo que sí… ¿hablamos ya?
Ella: Ya pues… me llamas ¿sí? Ahora en la noche para conversar.
Yo: Ok yo te llamo…Chau Cuídate…
Ella: Adiós.
A ver analicemos… ¿este es un caso igual o parecido, (con las obvias salvedades de edad e intenciones) que al de mis 9 años en primaria? Vamos! Prácticamente nunca les he devuelto sus llamadas. A Maricielo la conocí en el trabajo, es la sobrina de un proveedor de mercadería, tiene 18 años, muy bonito carácter, muy trabajadora y a la vez estudia. Recuerdo que la primera vez que la ví me llamó la atención porque estaba aburridazo en el escritorio y de pronto:
-Hola, vengo de parte del señor Cervantes (su tío). Creo que tu mamá le tiene una cuenta.
-Ah si, si… si me dijo. (Atiné a decir después de asimilar su delicada voz y sus bonitos ojos)
-Aquí están la cuenta… me dijo sonriendo.
Aquella vez le cancelé la deuda, hice otro pedido… y nos quedamos hablando como media hora… Su cumpleaños también es en setiembre, le dije que nunca la había visto antes y me respondió que era porque siempre se quedaba en la fábrica. Y así por así conversamos buen rato… Pasó un tiempo y de casualidad me la encontré en un microbús un sábado cerca de mi casa, era de noche y me invito a un cumpleaños al que estaba yendo, fue graciosísimo pues no tenía planes para salir ese sábado y la “santa” casualidad me deparó ello. Bailamos mucho esa vez... llamé a mi casa para decir que iba a llegar tarde (para que no tranquen la puerta) Llegó la 1 a.m. y la acompañé en taxi hasta su casa.
Esa fue la primera y única vez que salí con ella.
Luego de eso me llamaba a mi casa, a mi celular. Yo tenía un poco de “roche” de llamarla a su casa pues conozco a su tío. Además su tío conoce a mi mamá. Y no quería que se diga por ahí: Tu hijo llama a mi sobrina… o cosas por el estilo. Ella no tiene celular.
Y así poco a poco pasaron los meses, llegaba a mi tienda Hola y Chau. ¿Por qué no me llamas ingrato? Siempre me dice cuando la veo…
¿Por qué no puedo fijarme en alguien como Maricielo?
¿Por qué siempre busco lo más difícil?
¿Será que soy un poco masoquista y me fije en Quimeras nada más?
De lo que sí estoy seguro es que ya me cansé… de esta situación, que no viene de ahora.
Quiero por alguna vez saber o sentir una realidad, y dejar de no sé… encapricharme talvez y a la vez cegarme ante la realidad.
Tal vez… una bonita REALIDAD me espera. Y que mi romanticismo o qué se yo me impide ver mas allá.
Pero ya no.
Esta vez veremos que pasa.
Al menos lo comprobaré este 3 de Setiembre, pues pienso ir de todas formas.
Pd: Ni modo... a mandar lavar mi terno gris claro y camisa azul.
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