Y te decía muchas veces... no sigas! no sigas...! y Tú viniendo a mí, magullándome de tal manera que sólo mi desnudez por ti contemplada exfoliábame, consumíome... Si! Si!... eras Tú ... te lo digo y repito hasta que el aliento se esfume de mi ser, hasta el tormento del día a día , de tu servidumbre al corazón, y de mi cobardía al ignorarlo. Porque hasta en los patíbulos ignotos de mi miedos te han de recordar. Porque hasta lo más sublime de tu pena me arrullará., me arrancará de esta realidad que tan trágicamente me tejiste.
No quiero que te vayas!; y preparo tu despedida.
No me dejes!; y soy yo el que ya se mudó.
No me ames...! y ya...
ya morí de amor...!
No quiero que te vayas!; y preparo tu despedida.
No me dejes!; y soy yo el que ya se mudó.
No me ames...! y ya...
ya morí de amor...!
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