¿Estás triste?

El amor es tan expansivo. Tan absoluto. Origen y finalidad. Somos fuente inagotable, profesamos tanto amor a diario; conciente o inconscientemente amamos desde que concebimos el primer pensamiento, sea de preocupación, de satisfacción, de alegría, de pena... todo es referente al amor y sus consecuencias. Todo está relacionado a ello. No podemos desprendernos de él, simplemente... somos eso.

Somos maravillosamente receptivos e inteligentes. Tenemos la capacidad de poder entendernos, partiendo desde una exploración espiritual. De la comunión con nuestra alma.

De nuestra facilidad de interactuar surgen ligeras depresiones, con la complicidad de los estereotipos y la sociedad.

Cuando el sentirse triste implica un estado de extrema depresión, evidencia una clara levedad de nuestra naturaleza, no nos entendemos y por consiguiente no entendemos a los demás. No nos perdonamos, y por tal no solemos perdonar. Todo nace de uno. De nuestra absoluta naturaleza. De nuestra visualización en el prójimo. El perdón es el camino a un estado superior, un estado pleno de tranquilidad, de paz.
Es sabido que la respuesta que brindamos las personas cuando nos preguntan: ¿Qué es lo buscas en la vida?. Respondemos : Ser felices. Un menor porcentaje responde el trascender, el ser recordado, el desarrollar el arte...etc. Es obvio que quisieran trascender de buena manera; seria ilógico querer ser recordado como un asesino, delincuente... Por ello no es difícil entender que el objetivo mas frecuente del ser humano es la felicidad. Recuerdo que alguna vez dije: La felicidad plena no existe, más que un estado de anhelo... disfrazado en intención. Hoy lo entiendo mas.

Pero según esa lógica Si el objetivo es utópico, ¿Qué nos lleva a buscarlo? Obviamente que el amor.

No ignoremos el llamado de responder las preguntas que nuestra conciencia nos formula. No actuemos como autómatas, programados para llevar una vida vacía, mecánica. Disfrutemos con la exploración de nuestro ser, pienso que, en un estado de extrema sensibilidad, de susceptibilidad, de melancolía (de “depresión”), sentimos mas cerca nuestro espíritu. Y por tal, debemos de aprovecharlo. Claro que no es la manera correcta, pero si queremos cruzar el río de la tristeza, implica el entendernos, en por qué brotan nuestras lágrimas, en responder a las preguntas que sólo tienen una respuesta, esa respuesta que sólo nuestra conciencia puede responder. Luego de ello es lógico que nuestra autoestima crecerá.

En más de una vez me he sentido atrapado por la sensación de soledad, como tú. En más de una vez he pensado que la vida es injusta con uno. En que inclusive no hay sentido en ella. Y en esos momentos felizmente comprobé lo contrario, que sí hay sentido. Que soy afortunado, que profeso amor, que soy libre, que puedo sentir lo fresco de una mañana de otoño, de un atardecer mirando el mar, sentir el viento rozar mis mejillas... y al sentir la magia que me rodea... y sobre todo, saber que pertenezco a ella.

Dedicado a Geraldine Ortega.

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