Miradas incompletas
En la tarde de hoy, quise llorar en líneas. Me veía impaciente de llegar a este teclado y expulsar todo el revoltijo que desbordaba en esos momentos. Quise exponer lo sensible, lo pragmático, lo desventurado y hasta lo indeseado. Quise vender una vulnerabilidad, unos recuerdos, rematar mi nostalgia. Quise comprar un boleto al pasado y ser nuevamente yo y tu nuevamente tú. Quise cerrar mi taller mientras borraba la sensación de tu vuelo por cielos desconocidos, quise que me ruegues un verso más y ya no.
En fin quise hacer muchas cosas, y ahora desde este mi lugar no hago más que escuchar esta canción y escucharte cantar como aquella vez en aquel concierto mientras me mirabas de reojo y Daniel te saludaba con la mirada.
Tuviste (tienes) una mirada incompleta, el ver y no. Como cuando reías (ríes) y no. El juego de saber quién estaba detrás de esa bella envoltura resultaba Ser.. y no. El conocerte, y No. Siempre el juego eterno y travieso de la frontera del Si y No.
Como dice Benedetti: “Estar jodido y radiante, aunque más lo primero que lo segundo, y también viceversa...”
Te extrañaré amiga.
“Tenía el rostro desencajado, inspiraba ser una más de sus intenciones, al menos intentar seguir sumergido en el rambla de su tristeza, y dejarse llevar por veredas que apuntaban al mar de su destino. La vi a lo lejos mientras se confundía entre abrazos y lágrimas. Escondía en sus maletas esos secretos que alguna vez develó, que alguna vez me confió, y que alguna vez sufrí. En la mano llevaba los boletos y los tickets de embarque, una mochila roja muy parecida a la mía. La voz fría y típica de los aeropuertos comunicaban el último llamado. Y yo ahí viéndola partir desde mi lugar. Miradas incompletas... me despedì en mi silencio, ella jamás me vio ”
En fin quise hacer muchas cosas, y ahora desde este mi lugar no hago más que escuchar esta canción y escucharte cantar como aquella vez en aquel concierto mientras me mirabas de reojo y Daniel te saludaba con la mirada.
Tuviste (tienes) una mirada incompleta, el ver y no. Como cuando reías (ríes) y no. El juego de saber quién estaba detrás de esa bella envoltura resultaba Ser.. y no. El conocerte, y No. Siempre el juego eterno y travieso de la frontera del Si y No.
Como dice Benedetti: “Estar jodido y radiante, aunque más lo primero que lo segundo, y también viceversa...”
Te extrañaré amiga.
“Tenía el rostro desencajado, inspiraba ser una más de sus intenciones, al menos intentar seguir sumergido en el rambla de su tristeza, y dejarse llevar por veredas que apuntaban al mar de su destino. La vi a lo lejos mientras se confundía entre abrazos y lágrimas. Escondía en sus maletas esos secretos que alguna vez develó, que alguna vez me confió, y que alguna vez sufrí. En la mano llevaba los boletos y los tickets de embarque, una mochila roja muy parecida a la mía. La voz fría y típica de los aeropuertos comunicaban el último llamado. Y yo ahí viéndola partir desde mi lugar. Miradas incompletas... me despedì en mi silencio, ella jamás me vio ”
Comentarios