.:¿Aló Ronal?:.
Acabo de traer una gruesa casaca que pueda abrigar mis rodillas. No tenía ni las mínima intención de escribir hoy, estaba a punto de "apagar el sistema" pero algo me impulsó, y escribo espontáneamente, sin pensarlo dos veces, desconecto la razón, y solo canalizo lo que mi alma quiere expresar.
Hoy me llamó, estaba a punto de irme a cenar, y el timbre del teléfono invadió la tranqulidad de mi dormitorio, nunca suelo contestar, pues cuando me llaman primero me mandan un mensaje de texto y me ponen en sobreaviso, no pensé contestar, creyendo que en el anexo atendería esa llamada, pero mecánicamente alzé el auricular:
-Aló?
-Hola? se encuentra Ronal?
-Si, él habla... ¿de parte de quién?
-Soy yo...
-Quien yo?
-Veretne
-¿Veretne?... Ah.. hola.
Y después de muchos meses escuché su voz, las tantas preguntas que me hacia en qué iba a pasar si me llamaba o la llamaba yo, se disolvió en ese instante. No era nada, solo una voz demasiado recargada por los recuerdos y la intensidad que yo le daba. Me sorprendió la transparencia de mi voz, la tranquilidad que se me instaló, alguna intención de mi sensibilidad quiso reinar, pero solo fue un intento forzado, ya no había nada, y lo que fué todo, solo es como un leve viento nostálgico que refuerza los pasos que ahora doy.
Me preguntó si pensaba algún día llamarla, y le dije que sí, para su cumpleaños.
Eso resume todo, creo yo.
Y en plena conversación telefónica -un poco distraído- puse Play al tema Perdido de Mar de Copas de mi RadioBlog, sí ese tema que algunas veces me asaltaba en profunda nostalgia, que jugaba conmigo, inconscientemente quería indagar cómo iba a reaccionar, y sonreí al desmoronarse esas melodías y todo lo que transmitía, todo se disolvió en un blanco sin sentimietos, estoy empezando a creer que para seguir con la tónica de sensible inspiración, no se debió hacer esa llamada. Ahora ya no tengo una triste canción.
Hoy he aprendido que todo en la vida tiene la intensidad que nosotros le damos, que nosotros fabricamos.
Todo nace de uno, y para uno se vuelve, como un bumerán, ese bumerán que temía que volviese con sensibles quejas de este Yo espiritual... Volvió, sí. Pero ya no con la fuerza con la que la lanzaba, con esa magia que mi entusiamo daba, con la vida y alma que le daba a cada tiro, y la veía perdiendose con el viento, guardando ilusiones que quería construir, pero nunca volvió ya con esa fuerza, no volvió ya con esa ternura, hoy su voz me recuerda a ese bumerán débil, que gira lentamente entre su levedad, volvió ... sí, era ella; pero volvió sólo el nombre, volvió sólo la voz, la magia se quedo en esas nubes que raptaron esas ilusiones que me encomedaba a ese vuelo del Bumerán ya muerto. sólo un Bumerán que veo en el suelo.
La razón por un momento creyó que me iba a lastimar su voz, y estuvo equivocada. La esencia que destilaba en mis palabras evidenciaban que ella sólo guardo un recuerdo, que ya pasó el tiempo, y que le deseo todo lo mejor, como siempre.
No sé si será feliz, sólo sé que su presencia revestida en esa naturaleza mía despreciada por momentos , se libró y por fin comprobó que no hay por qué estar así.
La comunicación se cortó y no sentí nada, me llamaban a cenar, fui con un risa en los labios, y la agradecí en mi silencio por haber liberado esa nostalgia que hoy comprobó que no hay por qué de melancolías, ni por qué de prisión de un ayer que ya no existe.
Subí un DVD de Royce Gracie y la vi con mi cuñado mientras cenaba, y sólo pense: ¡Pero qué bien pelea ese tipo!
Creo que eso resume todo.
Debo confesar que de ella sólo llevo una filosofía que su hermano Walter me enseñó, es decir todo lo que rodeaba su existencia, no ella en sí. Extrañaba cómo era de iluso y entusiasta, cómo era de despreocupado y de entregado, y tambien extrañé de cuan alegre era por esos días (en la ignorancía e inocencia se puede ser feliz), pero hoy entiendo que eso sólo lo nacía de mi, y no de un nombre, sólo un nombre del que hice alguien que no existía en sí.
No termino estas líneas sin antes decir: ¡Pero que bien pelea Royce Gracie, y toda la familia Grace! y tambien que debo ir a Polvos Azules a conseguir mas DVDs de la UFC y el PRIDE japonés.
Hoy me llamó, estaba a punto de irme a cenar, y el timbre del teléfono invadió la tranqulidad de mi dormitorio, nunca suelo contestar, pues cuando me llaman primero me mandan un mensaje de texto y me ponen en sobreaviso, no pensé contestar, creyendo que en el anexo atendería esa llamada, pero mecánicamente alzé el auricular:
-Aló?
-Hola? se encuentra Ronal?
-Si, él habla... ¿de parte de quién?
-Soy yo...
-Quien yo?
-Veretne
-¿Veretne?... Ah.. hola.
Y después de muchos meses escuché su voz, las tantas preguntas que me hacia en qué iba a pasar si me llamaba o la llamaba yo, se disolvió en ese instante. No era nada, solo una voz demasiado recargada por los recuerdos y la intensidad que yo le daba. Me sorprendió la transparencia de mi voz, la tranquilidad que se me instaló, alguna intención de mi sensibilidad quiso reinar, pero solo fue un intento forzado, ya no había nada, y lo que fué todo, solo es como un leve viento nostálgico que refuerza los pasos que ahora doy.
Me preguntó si pensaba algún día llamarla, y le dije que sí, para su cumpleaños.
Eso resume todo, creo yo.
Y en plena conversación telefónica -un poco distraído- puse Play al tema Perdido de Mar de Copas de mi RadioBlog, sí ese tema que algunas veces me asaltaba en profunda nostalgia, que jugaba conmigo, inconscientemente quería indagar cómo iba a reaccionar, y sonreí al desmoronarse esas melodías y todo lo que transmitía, todo se disolvió en un blanco sin sentimietos, estoy empezando a creer que para seguir con la tónica de sensible inspiración, no se debió hacer esa llamada. Ahora ya no tengo una triste canción.
Hoy he aprendido que todo en la vida tiene la intensidad que nosotros le damos, que nosotros fabricamos.
Todo nace de uno, y para uno se vuelve, como un bumerán, ese bumerán que temía que volviese con sensibles quejas de este Yo espiritual... Volvió, sí. Pero ya no con la fuerza con la que la lanzaba, con esa magia que mi entusiamo daba, con la vida y alma que le daba a cada tiro, y la veía perdiendose con el viento, guardando ilusiones que quería construir, pero nunca volvió ya con esa fuerza, no volvió ya con esa ternura, hoy su voz me recuerda a ese bumerán débil, que gira lentamente entre su levedad, volvió ... sí, era ella; pero volvió sólo el nombre, volvió sólo la voz, la magia se quedo en esas nubes que raptaron esas ilusiones que me encomedaba a ese vuelo del Bumerán ya muerto. sólo un Bumerán que veo en el suelo.
La razón por un momento creyó que me iba a lastimar su voz, y estuvo equivocada. La esencia que destilaba en mis palabras evidenciaban que ella sólo guardo un recuerdo, que ya pasó el tiempo, y que le deseo todo lo mejor, como siempre.
No sé si será feliz, sólo sé que su presencia revestida en esa naturaleza mía despreciada por momentos , se libró y por fin comprobó que no hay por qué estar así.
La comunicación se cortó y no sentí nada, me llamaban a cenar, fui con un risa en los labios, y la agradecí en mi silencio por haber liberado esa nostalgia que hoy comprobó que no hay por qué de melancolías, ni por qué de prisión de un ayer que ya no existe.
Subí un DVD de Royce Gracie y la vi con mi cuñado mientras cenaba, y sólo pense: ¡Pero qué bien pelea ese tipo!
Creo que eso resume todo.
Debo confesar que de ella sólo llevo una filosofía que su hermano Walter me enseñó, es decir todo lo que rodeaba su existencia, no ella en sí. Extrañaba cómo era de iluso y entusiasta, cómo era de despreocupado y de entregado, y tambien extrañé de cuan alegre era por esos días (en la ignorancía e inocencia se puede ser feliz), pero hoy entiendo que eso sólo lo nacía de mi, y no de un nombre, sólo un nombre del que hice alguien que no existía en sí.
No termino estas líneas sin antes decir: ¡Pero que bien pelea Royce Gracie, y toda la familia Grace! y tambien que debo ir a Polvos Azules a conseguir mas DVDs de la UFC y el PRIDE japonés.
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