.:Aberración:.
No sé como llegué a esa ventana.
Un rayo de luz solar se colaba
Por entre las cortinas que danzaban,
Y me invitaban a abrirlas.
Lo hice.
Y lo que creí era una mañana con clara intensidad,
Fue noche absoluta, un negro que desgarraba mi No olvido
Fue invierno indeseado, un clima que magullaba mi No ver
Fue lágrimas deslizadas en piel ausente, una verdad que es un No caminar
Un No saber, un No escuchar, un No olvido, No olvido, No Olvido.
Nunca sabré lo que tras esa mirada hacía que me elevase.
Que me entregase,
Que me rindiese,
Y cayera como estas lágrimas,
Maldecidas aun en tu nombre.
Y sin embargo no lloro por ti, no lo hago.
Fíjate tú que no.
No lloro por ti.
No lloro por ti.
No lloro por ti.
Ya no.
Ni te la creas
Ni te apenes
Que no son por ti
Entiende,
además,
Que no son lágrimas…
Son simplemente rocío de un otoño que esta volviendo.
Son simplemente las travesuras de mi alma insomne que divisa tu presencia.
Porque Tú no eres Tú, Tú eres Mujer, y a ella, ¡a ella sí que la extraño!,
Y para ella son mis poemas,
y todo lo que destiladamente pueda hacer.
Mis pensamientos
Mis melodías, que aun puedo dar,
Mis sonrisas, que aun puedo provocar,
Mis pasos, que hasta ti nuevamente han de llegar
Mis cristales a medida, que te han de mostrar,
como una muñequita, una princesa que acabo de raptar
De ese castillo de realidad
Mis abrazos suspendidos en este aire que nos ha de alimentar
Mis besos que te han de gastar, y gastar, y gastar….
Y así pasaría el día hostigando estas líneas con verbos y más verbos, y reírme de las reglas que mi profesor de poesía pueda implantar pues…
Esto no es un poema, ni intenta serlo.
Un rayo de luz solar se colaba
Por entre las cortinas que danzaban,
Y me invitaban a abrirlas.
Lo hice.
Y lo que creí era una mañana con clara intensidad,
Fue noche absoluta, un negro que desgarraba mi No olvido
Fue invierno indeseado, un clima que magullaba mi No ver
Fue lágrimas deslizadas en piel ausente, una verdad que es un No caminar
Un No saber, un No escuchar, un No olvido, No olvido, No Olvido.
Nunca sabré lo que tras esa mirada hacía que me elevase.
Que me entregase,
Que me rindiese,
Y cayera como estas lágrimas,
Maldecidas aun en tu nombre.
Y sin embargo no lloro por ti, no lo hago.
Fíjate tú que no.
No lloro por ti.
No lloro por ti.
No lloro por ti.
Ya no.
Ni te la creas
Ni te apenes
Que no son por ti
Entiende,
además,
Que no son lágrimas…
Son simplemente rocío de un otoño que esta volviendo.
Son simplemente las travesuras de mi alma insomne que divisa tu presencia.
Porque Tú no eres Tú, Tú eres Mujer, y a ella, ¡a ella sí que la extraño!,
Y para ella son mis poemas,
y todo lo que destiladamente pueda hacer.
Mis pensamientos
Mis melodías, que aun puedo dar,
Mis sonrisas, que aun puedo provocar,
Mis pasos, que hasta ti nuevamente han de llegar
Mis cristales a medida, que te han de mostrar,
como una muñequita, una princesa que acabo de raptar
De ese castillo de realidad
Mis abrazos suspendidos en este aire que nos ha de alimentar
Mis besos que te han de gastar, y gastar, y gastar….
Y así pasaría el día hostigando estas líneas con verbos y más verbos, y reírme de las reglas que mi profesor de poesía pueda implantar pues…
Esto no es un poema, ni intenta serlo.
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