"Las palabras son muy innecesarias, sólo pueden hacer daño... Las promesas se hacen para romperse. Los sentimientos son intesos; las palabras son banales. El placer se recuerda, igual que el dolor. Las palabras son insignificantes y se olvidan"
Una delgada línea marca su bajo vientre, bifurca delicadamente un ayer que no podrá deshacer ni ella, ni el l tiempo, ni la distancia... y un hoy maquillado a la luz del sol. Hay huellas que no se pueden borrar. Cicatrices que sella algo mas que piel. Hay algo atado aún a su garganta. Hay un silencio, aún.
Camina cansada mas no baja la mirada, llega a casa, se echa y se hace el amor. A la mañana siguiente recuerda, como un pesado sueño casi olvidado que solía ser alguien, en otro lugar, con otra gente, con otra ropa. Palpa su cuerpo, sus senos están más grandes, sus caderas mas anchas, se mira al espejo y ve sus ojeras, se toca el cuello, la quijada, sus manos cobran sensibilidad poco a poco.
Toma aire y evita gritar.
Instintivamente lleva su mano a su vagina, se hunde en ella, toca sus labios, halla la cicatriz... y llora.
Desnuda al borde de la cama, intenta recordar... escenas borrosas, llantos lejanos, una camilla de hospital, de una clínica, de maderas viejas, de esperas, de frio, de una banca enorme y vieja, de citas. Cierra los ojos. Anestecia. Despierta y se ve en una sala amplia, siente frío de hospital, olor a medicamentos: Felicitaciones señora, acaba de dar a luz un saludable bebé. Ahora esta en una incubadora, pero esta bien... descanse, ha hecho un excelente trabajo.
Black out
Se levanta de la cama, se cubre con un camison, y sale de la habitación. Tiene un amplio jardin y desde su casa se ven las altas montañas verdosas contrastadas con el cielo azul. Oye voces afuera de la casa, escucha risas de niños. Mi hijo.
Tiene 7 años y se llama Gabriel, pero ella no lo sabe. Inmóvil mira la puerta, y lo ve entrar. Inmediatamente él va a su encuentro, la abraza, le enseña sus notas y le dice que tiene hambre. Ella siente que tiene una enorme deuda con su hijo. Quiere llorar, pero calla.
Mami! Mami! estás sangrando, llama a mi papá. hoy soñe con mi hermanita, debía tener 6 años, verdad? Mami... a veces sueño que juega conmigo, que la cuido y vamos juntos al colegio. Mami, por qué lloras? Estás acá, conmigo, vayamos afuera, el jardin está mas bonito, desde que se fue la abuela florece mas seguido. Mami... Sigues sangrando, me estoy asustando...
-Señora despierte, es hora de sus medicamentos.
(aún crees en círculos perfectos?)
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