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ElCortaVenas
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Inconcluso
Las tres de la tarde, frío en mis rodillas y mis manos, hago ‘zapping’ la vida en los píxeles de dos dimensiones: Un canal argentino hace un recuento de los goles de la Copa Sudamericana, Golazo del peruano Malingas, un derechazo en primera y a cobrar, el jugador del partido. Una novela, los labios de Bárbara Mori y mi sueño olvidado de ser galán de novelas (Un niño puede soñar lo que quiera) MTV y sus comerciales ridículos, Algo entretenido en EuroChanel, desde mi cama acomodo la almohada y leo los subtítulos, lamento no saber francés, me da sueño, casi antes de quedar completamente dormido tengo la noción de que debo apagar el televisor, que debo cobijarme en mi nuevo cubrecama, que debo quitarme los zapatos…. Pero toda noción parece ya condenada a la lenta entrega del sueño... :
Un centro comercial, sí, había mucha gente y muchas luces. Entre el tumulto distinguí su lento andar, el miedo era algo visible en ella. Unas enormes gafas cubrían sus ojos, sus labios parecían contener una eterna sílaba aguda. Pude fácilmente seguir caminando dirigiéndome a ninguna parte o podía seguir parado en las escaleras observando. Una tela minuciosamente bordada envolvía sus hombros, un polo blanco con motivos andinos contrastaba con su falda también marrón. Verla parada entre la vorágine comercial era respirar, detenerse un solo instante para interiorizar la mirada. No recuerdo el motivo de por qué me acerqué ni cuales fueron mis palabras de presentación. Sólo recuerdo que estaba caminado con ella de la mano, describiéndole detalladamente lo que veía, ella asentía sonriendo. Ya a las afueras del centro comercial la noche se asentaba, como pidiendo permiso el cielo se tornaba violeta. Sentía su frágil mano entre la mía, quise decirle que aunque fuera un sueño, existió para mí, que su sonrisa me motiva a escribirle esto. Y que tal vez en otro sueño pueda descubrir la mirada que se esconde tras esas gafas. Me dirigió a su casa, ubiqué el timbre me recibió una mujer igual de joven, agradeció el gesto de traerla hasta casa, Que siempre sale en las tardes, huye al menor descuido, esta vez me asusté pues salió sin su varilla desplegable. ¿Cómo pudo llegar hasta el centro comercial? Pregunté. La mujer después de una pausa tomo aire y...
Y desperté con el timbre de mi celular y los créditos de la película francesa.










