¿Simplemente objetos?

El ventilador estira el cuello, ya a sus hélices el polvo ha posado. Hay cortinas desahuciadas al claustro de unas ventanas de vidrio azul, sus fibras no sienten el viento. Un espejo que no refleja nada descansa en un rincón, a sus pies crecen cabellos caídos cuando alguien se peinaba de costado, sonriente, unas manos que ya no libran al ropero de su oscuridad.
Algunas veces uno que otro insecto se encuentra en el rincón de esa casa, se entretienen con los objetos abandonados, la sensación de humedad los atrae, juegan con los espejos, se deslizan por las cortinas, pero miran con respeto las formas del ventilador, creen que en cualquier momento despertará ese ser extraño, finalmente el entusiasmo se les escapa, antes de que tanto abandono los atrape, alzan el vuelo. Hasta los insectos huyen de la soledad.
Fue una mañana, escapó una mañana, dejó todo por cuanto quiso, no se llevo ni un solo recuerdo, esa madrugada soñó que el mundo acabaría en esas negras paredes mal pintadas, entre sueños de libertad se levantó con la el ritmo de sus latidos, algunas melodías de violín y piano resonaban en sus adentros como una seductora invitación a su entrega.
Nadie lo despidió ni se despidió de nadie.
La vida que dejó esa mañana no ha muerto: Ha mutado en algunos supuestos objetos inanimados, que estiran sus cuellos, que romperán unas ventanas de vidrio azul, que sacudirán sus polvos y reflejarán su soledad espantosa, que gritarán desde lo más oscuro para librarse del encierro húmedo al que fueron sometidos. Serán una sola fuerza con el mismo camino, una mancha que lo come todo lo que se atraviese a su paso, que recriminarán severamente sin perdón alguno hasta poseerlo, nuevamente en sus dominios, nuevamente encadenados a los recuerdos que no se pueden dejar atrás.
Pd: Gracias por animarme a escribir Andrea U_U
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