Carta de un "ahuevao" (o el fragmento de una estupidez)

Nuevamente la misma esencia, nuevamente la misma historia, el personaje ha cambiado de nombre y llegó a mí, como llega la lluvia con la fuerza de su inevitable gravedad al... suelo, simplemente así, y no hablo en metáfora eh, es preciso mencionar el suelo en el que me hallo ahora, completamente despojado de propósitos que me alejaron una vez más del camino inicial, del camino que quedó abandonado, y hasta despreciado por mí, porque te fuiste, porque no me diste alternativa, porque es así, porque ahora yo soy así.
Entonces. ¿Hay algún reclamo?

Permanecí…¿? (Estaba pensando en un adjetivo que acompañe pero…) ¿Permanecí impávido? no… ¿Permanecí triste? Tampoco… ni melancólico, ni jodidamente traicionado…no nada, simplemente ni siquiera me diste tiempo para poder analizar como me encontraba aquella tarde, simplemente permanecí… en mi habitación, y por días.

¿Qué por qué te escribo después de meses? Créeme que ni yo tengo la respuesta, y es que sigo siendo el que recibe la lluvia de sentimientos mientras permanezco impávido (esta ves sí) esperando que juegue con mi suelo, y entretenerme con su frescura. Osea, sigo siendo un "ahuevado" pues, como cariñosamente me solías decir mientras me besabas de costado, y… es tonto… aún siento esos besos espontáneos tuyos, porque así eras tú, tristemente espontánea, completamente despreocupada de los parámetros que por aquellas tardes me ataban a un formato “cuadriculado” como le llamabas.

Odiabas que me peine de costado, odiabas que use camisas cuadriculadas, odiabas que use pantalón de vestir, odiabas que use zapatos… y yo amaba, realmente amaba que me lo dijeras… (...)

Pd: Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia

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