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No conozco mayor certeza, que tu fe. No conozco mayor certeza, que tu amor por tus hijos. No conozco mayor certeza, que tu cálida voz en medio del frío en la noche incierta. Esa voz que envuelve y que asegura: Es un nuevo día. Caminaste mucho, descansaste poco. Tu trajín de las mañanas, con el cielo aún oscuro. en tu mente miles de pensamientos, encomendándote siempre por nosotros. Caminaste mucho, por el Perú y el negocio, con mi papá al volante. En la cabina del camión y cargada de mercadería sorteaste malos tiempos siempre de frente, siempre al frente. ¿Cómo hacías, querida mami, para poder seguir? ¿Quizá tu madre Luciana te hablaba en pensamientos? Es esa fe, inquebrantable, que resplandece, siempre. Como las flores que te encantan, ves fortaleza en el pétalo, ves suavidad en el tallo. Al viento, como la raíz mas alta. Porque para una hacedora como tú, no existen los imposibles. Caminaste mucho, mami, y que poco descansaste. Tu tienda en la calle Hospital aún tiene tus recuerdos. ...

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