Fin

El perfecto equilibrio de unas alas que se desnudan al sol:
mediodia
y la sal que llega a los ojos no impiden
no evocan ni atan tu mirada
esa caricia que huye de las grietas de tus dedos
un brillo, un fulgor escapado
ahuyentado de la vista
que no me alcanza ya

Una queja frondosa
en lo alto
tan alto que minimiza cualquier intento
de ser perecible
de ser carne
entre tantas miradas
la fruta que cae de madura
a medianoche
a luz de luna escuchando
una bella cancion de cuna
una lagrima visible a las grietas de la coraza
que nadie vio
que nadie sintio
es una mas
como las mias
una madrugada donde no hubo ojos
mas los que expiran
un silencio
a medianoche
y es que es lo unico que se sabe

De tarde
un sutil movimiento al viento
un secreto que danza
al temor de su locura
una callada verdad
de tu figura
que teme
que canta una vieja cancion
del frio
que congela algo mas q tu cuerpo
queda pues... la noche
y su inmensa marea oscura
y es que.... crece la sombra
y va consumiendo
de a pocos y a bocanadas
algun nombre
algun sospechoso intento
de alguien q quiso subir la mirada
y ver...te
de frente
sin temor
sin angustia
de seguir
mirando
como si la nada se consumase
por su propia naturaleza

Las huellas de tu huida
brillan a contraluz
tus cantos son de noche
la noche son de tu danza
embrujada
perenne
dulcemente condenada

Queda.... un recuerdo
uno que otro silencio
de la espesa neblina que me esconde
busco en tu piel aire
bebo de tus ojos
y la sequedad de tus ojos
dibuja un leve hilo
que baja... sagrada
lenta
espesa
bajo mi piel
en mi torso
marcado
una madrugada
que crei
conocer
el brillo de una vacia mirada
el vacio de mirar la luna que nada brinda
el vacio de una marea nocturna que nada inspira
la oquedad de tus manos
la aspereza de tus yemas
la deshauciada estancia en metafora de tu yema unicolor
vacia
incongruente
como la misma vida que te hace brindar con tu propia soledad

como el dia a dia que te incita
a esperar
un poquito mas q un suspiro

hallo en tu esfera la coloidal esencia
la sagrada y lactosa sangre
que desciende como lagrimas
de aquellas nubes que se abren
a la luna a la noche
a las estrellas
como un ingenuo intento de quien quiso ser
callado
esperando
que alguien o (algo)
pueda hacer lo mismo
que él
(mejor dicho... lo intente)

El perfecto equilibrio de unas alas que se desnudan al sol:
mediodia
y la sal que llega a los ojos no impiden
no evocan ni atan tu mirada
esa caricia que huye de las grietas de tus dedos
un brillo, un fulgor escapado
ahuyentado de la vista
que no me alcanza ya
porque he huido ya
al escribir estas lineas
he huido
ya
de la luz
de lo que llaman sol

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