Últimas líneas
Supiste… de algún sollozo de medianoche
De una voz baja…
De tu espalda y la mía
Enfrentadas en la misma cama
Supe, de tu camisón melón
De tu mirada seducida por la muerte
de tus muñecas marcadas
por la voz que de tu boca nunca nació
supe eso que callaste…
Supiste,
de mis intentos
Evaporados al calor de mis manos
De mi cicatriz dibujada por el silencio
De mi garganta
De mi pecho zaherido
Y… frágil.
Y aquí estoy
En un pequeño brindis de medianoche
No, ya no hay voz que puedas oír
Ya mi espalda no roza la tuya
ya no hay ni un enfrentamiento
del cual ocuparse
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