y es este diciembre que me incita, a añorar eso que jamás estuvo conmigo.
A veces te veo entre la multitud, detrás de esos cuerpos, como tiempo tangible entre mi presente y tu futuro. Detrás de esas personas, esas siluetas que te desenfocan lentamente hasta convertirte en colores etéreos.
Quizá esté cerca, cada vez más cerca del arcoíris?
No sé de tu sonrisa, pero sí de lo que en mí produce.
Pensarás también en mí?
Estoy acá, y es este diciembre que me incita, a añorar eso que jamás estuvo conmigo.
¿Duro, no?
Lo es.
A veces me pregunto cuales serán mis primeras palabras, cuando esté frente a ti. ¿Reclamarte por no haber aparecido antes? No creo… pues quizá el que no apareció en su momento fui yo. Creo haber nacido a desfase, desfasado entonces yo buscando a otra desfasada.
Será mi figura también un color etéreo detrás de las siluetas de una multitud?
Existirán también unos ojos que me miran desenfocado detrás de tantos cuerpos?
¿Querrás también acercarte a mí?
Quisiera pensar que sí… que ese desfase nos coincidirá algún día.
Entonces charlaremos tanto…!
Me imagino tu personalidad.
Juego con mil pensamientos…
Tal vez seas un poco malhumorada como yo. Aunque sólo nosotros sabemos que en fondo podemos ser las personas más divertidas del mundo. O que simplemente e nuestro malhumor haya sido porque todavía no nos habíamos encontrado. Bonita respuesta, ¿no?
Si me ves callado, sabrás que hay un silencio que respetar… me darás mi espacio y esperarás. Hay batallas que debemos librar solos. Aunque no hay mayor respaldo que saber que vendrás de cuando en cuando, me dirás que me amas, que cuando quiera hablar, estarás allí, para escucharme.
Me entusiasmo como un niño que va a un parque de diversiones… cuando sé que saldré contigo… no, no, no… no te estoy comparando con un parque de diversiones, es tan sólo que esa misma alegría inocente, de ver un día soleado, luces multicolores y pop- corn, asi mismo quiero andar contigo de la mano… a donde vaya… pero contigo. ¿¡Dios… por qué tardas tanto!? Sé que has llorado mucho, y mi intangibilidad no puede sostenerte. Más que una esperanza… la misma que me empuja a escribirte, sin conocerte físicamente aún. Te confieso que a veces la desidia me gana la partida, que hay días donde abandono hasta mi nombre, y sólo quiero no salir de casa. ¿Te ha pasado? Supongo que sí… sólo espero que no tengas motivos tan crudos como los que tengo yo.
Sueño contigo… sueño que en esos momentos más difíciles, estarás conmigo. Que llorarás conmigo, que no me dejarás sólo, que sostendrás esos débiles pasos que se avecinan. Que te sostendré y que cuidaré de ti… así… bailando una canción. Que apoyes tu cabeza en mi hombro… sin más palabras que nuestros respiros.
Te extraño… y nunca te tuve.
Añoro ese futuro contigo…
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