La naturaleza se acomoda para darnos un mensaje, dice Watanabe.
Dice también que su padre solía pasear con él por su entrañable Laredo, mas en el camino no se dirigían palabra alguna… es que… (Asegura Watanabe) su padre ya le estaba enseñando a ser contemplativo, dejar que todo en derredor hable…


Hay momentos en que acomodamos las cosas para que en sí, duelan menos.



He revisado el viejo ropero empolvado
En su desorden descubrí cajones extraviados


y en ellos claros espejos verdes


que condensan
Aún mi sonrisa astillosa
El silencio de mi madre
Su mirada humilde, triste
Preocupada de mí



También
Ta he visto niña


Tus medias plomas caídas, tus cabellos revueltos
ojos saltones tu amplia frente
Caminas, corres, te caes,


No hay nadie
Hace frío, y vas…
Con tus cuadernos mojados


a escribir las palabras que acabas de inventar


a dibujar los animales que dices haber visto



Me veo también caer,
Lento, sonriendo
Escucho una vieja canción y me tienes
En tu regazo
Expulsando la vida
Siendo algo más que cuerpo
Me tienes
Estoy allí, mi figura pequeña,
Débil
Mi madre calla otra vez,
me mira desde lejos
me sonríe y siento
que soy solo un reflejo verde
desde mi empolvado ropero que envejece
desde hoy, mucho más.