El árbol de frente a mi tienda.

Veía yo sentado esos tractores en azul y blanco, como juguetes gigantes radiocontrolados de mis sobrinos... con sus palas mecánicas, partiendo en dos aquella avenida, vieja avenida. Miraba yo el tremendo hoyo, como presenciando auque cambio radical, y de pronto, entre maquinarias pesadas y volquetes transportadores de tierra, se demostraba imponente quel viejo árbol que desde toda la vida estaba allí. Habian pasado ya varios días y había comentado a mi familia aquel viejo roble que se mantenia intacto a pesar de tantos cambios a su alrededor. Y es que desde siempre, en medio del smock y bocinazos brutales de los autómatas choferes, ahí estaba el árbol. albergando aves que nunca pude contabilizar, habían Palomas (blancas y grises), Loros (cos sus típicos cantos), y tambien alguna especie que aún no sé exactamente su nombre, eran pequeñitas con la cabezita roja, y tenía una peculiaridad (podían volar hacia atrás) Colibríes? en pleno centro de Lima? uhmm no sé, pero ahi estaban.
No sé de donde venias... desde muy lejos creo, y es que ese árbol era como su "paradero" y hasta se podía ver un ave encima de otra, era casi diario esa escena... Sí que la pasan bien las aves ¿no?
El hecho es que ayer cuando estaba almorzando, sentí un murmulleo afuera, como una espectativa, no le hice mucho caso al principio, pero cuando sonó un fuerte tirón, salí presto... y ahí estaba... Una enorme pala mecánica VS El árbol de frente a mi tienda. Todos miraban... y yo... yo me resigne a la impotencia de observar... la fuerza que ejercía era descomunal, ese robusto tronco que habrá tardado tantos años en crecer soportaba la fuerza de ese Eivise-Samsung. La fuerza hecha por el hombre VS Naturaleza. Y como es sabido, y como tristemente lo vemos siempre, el hombre "ganó".
Una enorme polvareda ahuyento a los curiosos... yo no me moví, y en una escena casi conmovedora pude ver unas canastitas caer... era nidos... con huevos dentro. No sabía qué pensar.
Con unos dos palancazos más sucumbió completamente el árbol, el enorme roble de sabe Dios cuantos años tenga quedaba tirado con las raices al aire... y como un funeral inpensado, la palanca lo partía más y más para que así pudiese entrar en el volquete que lo estaba esperando para llevarlo a no sé donde... para la leña, seguro.
No es que me haga el sentimental o para que ustedes digan: -"Bah! por un árbol..." . Yo sólo narro lo que me sucede y pues eso sucedió ayer.
Hoy en la mañana en los cables de alumbrado habían incontadas aves, los loros, las Palomas, y algunos colibríes desorientados buscando de seguro sus nidos.
Ah! y uno me cagó en la cabeza...

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