Magica Enfermedad
La hoja en blanco y el cursor que parpadea.
La hoja no es hoja, el blanco tampoco
sólo un aparato electrónico que envía señales digitales
mediante píxeles que perciben mis retinas.
Es curiosa la sensación, familiar, diría yo.
Creerse encaminado en medio de la densa neblina
palpar en las yemas de tus dedos aquel friecito
que juega a atarte de las muñecas,
la densa niebla, blanca como tu piel, fría como ella
oigo la vegetación susurrar lejanías
gotas, una a una, el agua hierve mas rápido en esta noche
He caminado por aqui antes, estos parajes me son tan familiares
es cálida su voz, como la de un poeta manipulador
que te dice lo que quieres oír
Hoy escucho su voz, sobre el fulgor de su piel comtemplo la luna
Todo eso que oigo,
todo esto que veo
lo mio que siento
lo he tenido antes
A medianoche del domingo
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Quimera
puedo cerrar mis ojos y verte otra vez
andar,
paso a paso,
en diminutos intentos que se desvanecen
entre el frío azul que invade armoniosamente
aquellas calles imperiales.
puedo verte,
estás caminando por tercera vez la misma calle
saludar con la mirada a las mismas personas
que no te conocen
bajo sus pestañas...entre la palabra ahogada
amarilla tu andar, paso a paso
azula tus manos, tu pecho, frio, quieto, suspendido
puedo cerrar mis ojos y verte otra vez
pequeño
Es algo más que sólo recordarte
es verte,
verte y
caminar contigo
entre tanta gente extraña que no responden a tu mudo saludo
Que no cantan contigo,
que no tienen el privilegio de tener un pecho que azula
en esta tarde, muy lejos
donde no te alcanza las miradas
Te veo ahora, huyendo de nosotros, pequeño...
cubriéndote completamente, hasta tener todo oscuro
durmiendo con la luz prendida
abranzándote
viéndote...
azulas tanto hoy
que me permites hablarte
que no respondo a tu saludo
que no se quien eres
es la tercera vez que pasas por aqui?
Oigo tu miedo, respiras.
y las oscuras calles que parían ecos trastoco tu piel
raída, áspera, desecha...
puedo decir, desde este sillón, puedo confesar, que confiaste en mí
tu taciturno espectro a contraluz
fue delicadamente entregado, a unas temblorosas manos
que ahora te escriben...
Me dicen que que ando buscando las sombras... que infecto tu perspectiva de vida
aseguran que tu piel se deshizo en mis manos, que en este sillón recibi a tu blanquecino cuerpo de articulaciones imposibles.
Mira este callejon, estoy tras ese bote de basura. Te miro desde aqui. puedes verme, lo has hehco antes, qué te detiene?
Oigo tu miedo...
respiras.










