La Vida se sabe viva en tí.
Puedo tocarte, el pensamiento trasciende en caricia, esta madrugada tiene impregnada en su misterio a tu voz, que es la voz que halló a la mía, temerosa, escondida.En algún lugar de nuestra imaginación llueven hojas de esperanza, la mañana canta al amor, el cielo travieso juega a dibujar conejos con las nubes, las hojas secas desfilan decididas a cuidar tus pasos, mientras sonríes danzando, enamorando a la vida que se sabe viva en ti, las trabajadoras hormigas detienen su labor viendo el halo de fantasía que en tu camino pintas, y el viento gira a tu alrededor elevando tus cabellos lacios, tus manos desprenden su luz multicolor, las nubes ahora dibujan tu nombre mientras me sonríen y me animan a abrazarte. Las aves cantan en coro la canción del lago, y esta voz que me abandona, y este espíritu huésped que te alcanza, cuando ya las mariposas descansan en tu pecho, y a tu sonrisa eleven su vuelo… Puedo tocarte, el pensamiento trasciende en un sinfín de caricias, te amo hoy, mientras el mañana no ha de llegar, mientras no se sepa de partidas ni adioses, mientras nuestra ingenuidad rechace al ocaso, mientras aún es de mañana y la noche todavía tarde un poquito en invitarnos a despertar.
“Te espero, allá donde los gatos ponen huevos, las gallinas cazan ratones, vivan leones vegetarianos y mariposas con aguijones…”
Las velas se apagan
Quieres música y no me opongo
Te avergüenza la luz y no me quejo
Niña traviesa, desobediente
Con tus ropas debió irse tu timidez
Pero tiemblas
No sonríes
Y no me miras
Hallo tus ojos cerrados con mis labios
Primavera con el sol de la noche
Callada seductora
Estás vestida
Estando aún desnuda
Mientras tierna y decidida
Me pides un beso
Palpo tu rostro
La calidez de tu piel
Las velas se apagan
El silencio se quiebra
Ahora me atas a tus brazos
Y tu voz suplica
Palabras de amor de la mía
Pero callas cuando me miras
Interpretando mi también
Silenciosa timidez
Y no hay más que decir
Ni más que preguntar.
Mis manos desechan presagios
Los músculos dejan su tensión
Mientras voy descifrando el conjuro
De tu cuerpo, tus gestos,
Tu sudor, tu ritmo
Y otros hechizos más.
Vesania
Faltan minutos para las tres de la madrugada. Oigo sus melodías, profano el noval con mis pasos ciegos, siento su voz, sus cantos condenados me dan la bienvenida. Lamentos malditos envuelven este páramo tiernamente lúgubre, cálido invierno, acoge mi cuerpo, siento que ya he pisado este lugar. Tengo temor, lo admito.
Ubico las paredes invisibles de este sueño, como velos de seda en el imaginario de sus anhelos, mis manos tiemblan ligeramente, mi respiración pertenece a una serie de sonidos armoniosos, el viento como hondo eco meneando los arbustos, el sutil rumor de este manantial que es seducido por la luz de la luna. Y también su respiración, todo pertenece a un todo, pierdo el temor, creo pertenecer a este lugar.
Mis pies pisan sin gravedad, desde aquí puedo ver las figura de una mujer dibujada por aquellas nubes a contraluz de aquella luz femenina, tenue luz desde ese astro que alumbra en pena. ¿Por qué estás triste? Es curioso pero es la única pregunta que me formulo, pues todo lo demás posee una increíble certidumbre, sé donde estoy sin saberlo, es todo tan real, una voz desde mis adentros menciona tranquila y lenta la palabra Sueño. “Estás en su sueño”…
Lo sé… este universo es tan complejo como una sonrisa, tan complicado como una travesura, tan alegre como un sollozo… Es curioso, de pronto nace en mí las ganas de llorar. Aquí está tu lugar:
-¿Aquí siempre venías a jugar con duendes y hadas? Me has dejado entrar... No estoy llorando, sólo es el manantial de tu alma, que llora por mis ojos, ven niña, levanta la cara, deja de abrazar tus rodillas, párate… me has dejado entrar, estoy aquí contigo… mira mis manos princesa, han dejado de temblar al sentir tu presencia, mira mis ojos, son tus ojos, mira mis lágrimas son las tuyas, ah… dulce niña egoísta, destierra la idea de escudos y corazas, que de dolor también estoy hecho, que los pianos dejarán el grave de sus notas, que este tu lugar amanecerá, como amanecerá tu sonrisa, mírame, y haz… de este sueño, un lugar real, porque el amor es real, mientras nos elevemos cual burbuja, por estos cielos, una burbuja en el inconsciente de un Dios ebrio, y en él dos amantes hagan el amor, y se esté permitido el soñar, soñar, soñar…
Hospicio (Fragmento)

-"Un impulso me lleva hacia ti, Nosocomio que me recibes con tus cantos enviciantes, Oh madre mía dime el camino que me lleve hacia ti, desde que te deje de ver he perdido la vida y la cordura, más por conversar contigo a diario, con voz fuerte y decidida, convencido yo de que estás aquí conmigo, habitando en este corazón, por hablarte aquí, me dicen loco, loco soy por tenerte aquí dentro, como sangre que corre por mis venas, oyendo aún tus recriminaciones cuando tenía una mala nota en colegio, porque te oigo responderme bajo este cielo naranja que llueve lamentos tuyos hacia mí, No Mami, no llores por mí, que si ahora estoy vivo es porque te hablo, y si quieren que no lo haga, ¿Cómo hacerlo? Si por hacerlo aún estoy vivo. La razón ha escapado por entre las nubes desiertas, oigo tus cantos mientras lavabas mi camisa de colegio, en aquel patio contiguo a mi dormitorio, madre mia, te tengo aquí por siempre y es que cuando tu tacto dejó de habitar, me envolvió tu presencia, esta presencia que se emerge en esta habitación, en esta mi cama, y puedo sentir, tu mano recorriendo mi frente, y tu beso posado en mi piel, protegiéndome, y dándome las buenas noches. Si te dijera Dios, sería religioso, si te dijera Madre, sería loco, loco pues soy entonces… ¿Es necesario que te hayas ido? Mírame llorar por ti, y mírame reír, porque tu eres lágrimas y eres felicidad… Apáguese su luz, apáguese la vida, llegue la oscuridad y llegue un espejo que me traiga el reflejo de tu cadáver, Puedo ser quien quiero ser, así me dijo papá a los 8 años, y así quiero vivir, esta mañana he nacido con el viento del sur que meneaba los cabellos rotos de tu silencio buscado, detesto cuando callas, detesto que no me hables! detesto que permanezcas con los privilegios que una muerte puede dar, Paz… Tranquilidad… ya no volar por los cielos de una realidad marchita, ya no volar, solo cerrar los ojos, Negro, Negro, Negro…! Silencio, Silencio, Silencio..!"
Honra una Lágrima
Es sagrado el viaje de una lágrima
Que abandona la mejilla
Pudorosa de sí.
La llaga sobresale la herida
Tu sonrisa añora una vida
Perdida esperanza de abril…
Y calla al silencio tus quejidos
Y anocheces este día de verano
¿Cuándo entenderás pequeña de ojos hundidos
Que la pureza no siempre se maquilla de blanco?
Es sagrado el viaje de una lágrima
Que abandona la mejilla
Para perderse de ti
Es santo el soplido de un sollozo
Que lleva tu dolor al viento
Es derecho que tus cansados ojos
Nieguen la belleza de este cielo
Mas no es derecho que tus cabellos
Se dejen caer llevándose tus sueños
Pequeña de ojos hundidos
Guardo aún el vestido
Con el que me danzaste
A ella no llegó el dolor
Ella y yo conocimos
El destello ilusión
De tu azul brillante
Intacto tu recuerdo
Intacta tu alma
La lujuria conoce sólo de cuerpos
La verdadera pasión conoce de almas
Por ello…
Es sagrado el viaje de una lágrima
Que abandona la mejilla
Para perderse al fin
No profanes su naturaleza…
Hónrala Pequeña princesa
Déjala que huya de ti
Desecha ya la idea
De perderte con ella.
Para no olvidar
Vuelvo a la palabra escrita, en primera intención, virgen de toda edición, un grito espontáneo, libre, llano a cualquier parámetro de opresión.
Mis palabras posan como gotas de rocíos en un pétalo marchito.
Mis versos descansan a la espera del baño de la luz de tu Sol.
Y hallan sólo las cortinas que tejiste con hilos de despedida.
Como garúa ya mis líneas huyen en pesado silencio
en los rincones donde tu brillo ya no llega.
El ritmo de mis pasos transpiran dulces suspiros,
bajo el tic tac de un reloj empolvado
Y tu lengua es sólo palabra seca,
expulsó la saliva,
expulsó la poesía.
y es sólo pétalos marchitos tratándose librar de gotas de rocíos que aún posan sobre ella.
(Después de brindar el cumpleaños adelantado de un buen amigo mío. Horas antes de ir al concierto de Joaquín Sabina como mi hermano.)
Yo le hablé de morir
Llevo contadas las veces que lo he esperado aquí. Siempre llego antes de la hora, porque me gusta esperarlo, sentir que por un momento tengo a alguien a quién esperar, y tener la completa seguridad de que vendrá, él y su siempre curiosa mirada, como la de un niño descubriendo el mundo, aunque el mundo que le muestre sea quizás el ocaso de una vida, de la mía.
Este muelle lleva siendo testigo, mudo y cómplice testigo de la veces que lo he esperado, quizás sea una tonta, pero no he podido evitar que mis lágrimas se asomen... queriendo, quizás, unirse al mar que siempre veo, hipnotizada por su encanto. Y es que, debo confesar que me uno a él de a pocos, con las miradas de amor que se lleva la marea, con la sonrisa de vida que siento cuando lo veo, como mis cabellos sueltos que se dejan caer con el viento, y se va, perdiendo de a pocos en el misterio del mar. Envidie a mis lágrimas, ahora que ya saben el futuro que me espera, estas lagrimas tan mías que ahora ya saben mi destino pero permanecen tan mudas como este muelle.
¿Si tengo miedo a la muerte? Sí, la tengo, pero la sensación que habita en mí como un impulso de búsqueda, que ronda por mí, que me mantiene así, completamente seducida, irreversiblemente tentada.
En realidad deseo morir.
Y él lo sabe.
Dentro de unos minutos vendrá. Y deseo con una abnegación total, que me vea así, porque hoy me vestí para él, hoy me arreglé para sus ojos, aunque mi espíritu quiera ya abandonar a este cuerpo para refugiarse en el mar.
















